El año estuvo marcado por una fuerte tarea de ordenamiento institucional y mejora de los procesos. Uno de los principales ejes fue el fortalecimiento de los sistemas de financiamiento productivo. La Secretaría participó en el diseño y asesoramiento de casi todos los programas crediticios del Ministerio, impulsando una transformación clave: el pasaje del formato manual al formato digital. A partir de este cambio, productores y emprendedores pudieron presentar sus proyectos de manera electrónica, las 24 horas, con menor carga de documentación y mayor trazabilidad de los trámites. Asimismo, se logró compatibilizar las demandas del sector productivo de condiciones financieras accesibles en un contexto volátil y de gran incertidumbre.
En este sentido, el Secretario de Inversión Pública y coordinador de la Unidad de Financiamiento Productivo, Martín Lamot, destacó que “el foco estuvo puesto en modernizar el Estado para una mejor inclusión financiera y menos burocracia para quienes producen. Pero no solo fue digitalizar procesos sino también interpretar las necesidades de cada cadena de valor y diseñar las herramientas que los productores necesitan según el contexto y con condiciones financieras que apalanquen positivamente los procesos de producción y comercialización”.
Un caso concreto de esta transformación fue el relanzamiento del programa PROPAV, orientado al valor agregado, que se trabajó de manera articulada con la Agencia de Desarrollo Económico de Río Negro a través de la plataforma Bitrix. Este cambio permitió un incremento significativo en la cantidad de proyectos presentados y una mayor capacidad de aplicación de los fondos disponibles, especialmente los provenientes del FOFDER.
En materia normativa, la Secretaría tuvo un rol activo en la reglamentación del Régimen de Promoción Económica e Industrial (Ley 5766), participando en la elaboración del decreto reglamentario y de resoluciones conjuntas. A su vez, actúa como autoridad de aplicación administrativa, gestionando por expediente electrónico las solicitudes de adhesión al régimen. Al cierre de 2025, cinco proyectos se encontraban en evaluación, cuatro de ellos ya elevados a gabinete técnico.
También se avanzó en la implementación del Régimen de Promoción Económica de Viedma (Ley 5769), acompañando la reglamentación y tramitando la primera experiencia concreta con la empresa FRIDEVI SACI, que obtuvo resolución favorable para su incorporación al régimen.
En paralelo, la Unidad de Financiamiento Productivo (UFINPRO) continuó siendo un actor clave en la gestión de fondos externos. En un contexto nacional restrictivo, se logró ejecutar los proyectos del Programa GIRSAR del Banco Mundial. Entre los principales hitos se destacan la finalización total del proyecto de Modernización del sistema de Riego del IDEVI; el 96% de avance en los galpones ganaderos de la Región Sur (construídos 4 galpones de acopio y distribución y 18 Galpones de acopio); y el 75% de ejecución de la Central Operativa de El Bolsón.

Asimismo, se trabajó en la perfil del programa “Competitividad del sector agroindustrial de la Provincia de Río Negro”, presentado ante el BID por aproximadamente 80 millones dolares que preveen inversiones en nuevas áreas bajo riego (como negro juerto y colonia josefa) y modernización y ampliación de áreas existentes tales como IDEVI, Conesa–Guardia Mitre, Margen Norte Valle Medio, y San Antonio Oeste, asi tambien como la provisión de equipamiento e infrestructura para la gestión de riesgo climático.
El balance 2025 de la Secretaría de Inversión Pública muestra una gestión enfocada en ordenar procesos, sostener el financiamiento productivo, ejecutar recursos en territorio. Una política de inversión que no solo se limitó a dotar de infraestructura al sector productivo, sino que también buscó transformar herramientas, modernizar el Estado y acompañar de manera concreta el desarrollo económico de la provincia.